Todos tenemos una imagen intuitiva de la Administración pública. La identificamos con oficinas, instituciones y empleados que recaudan impuestos, como la Agencia Tributaria; que detienen a los delincuentes, como las policías autonómicas; que enseñan a las niñas y niños, como los institutos de bachillerato; que vacunan contra los virus, como los servicios de salud; que pavimentan las calles, como los ayuntamientos; o que nos transportan por ferrocarril, como RENFE.

Algunas de estas actividades, como  la  recaudación  de  impuestos  o  la  detención  de  delincuentes, son privativas de la Administración. Otras  tareas, como la enseñanza o el transporte público, las realizan también algunos particulares.

Fuente: Manual de Derecho administrativo, de Francisco Velasco Caballero y M. Mercé Darnaculleta Gardella (dirs.), Revista Marcial Pons.

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